Pueden presentarse en una bandeja, dentro de un frasco o con palillos dentro de un vaso. Las formas van de los básicos círculos y cuadrados hasta los corazones, las estrellas y los personajes de moda que se nos ocurra. Y si hablamos de detalles decorativos, las opciones ya son infinitas. Pero ninguna de esas fórmulas que elijamos para sorprender a los invitados nos dará buenos resultados si no tenemos la receta adecuada para unas galletas lisas, sabrosas y con la cocción justa.

Aunque siempre es importante conocer bien el horno y tener práctica, esta receta es de gran ayuda si querés conocer paso a paso todo lo necesario para hacer las galletas y decorarlas sin problemas.

 

 

Al final del post, están detallados los mejores consejos de Marcela Capó para conservar las galletas por varios días o incluso meses antes de decorarlas. Los tomamos de su libro Cookies (Ediciones Cute, 2011).

  

Consejos básicos antes de empezar

Estas galletas necesitan una proporción alta de harina para que se mantengan firmes  y consistentes, ya que tendrán que soportar la humedad y el peso del fondant y/o del glasé. 

Tienen que ser de cierto espesor y uniformes en todos los lados para que al cubrirlas con glasé queden perfectamente lisas. Por ejemplo, de unos 0,6 cm de grosor.

 

Ingredientes

  • 250 g de manteca a temperatura ambiente
  • 250 g de azúcar impalpable
  • 1 huevo grande (en su defecto, un huevo entero + 1 yema)
  • 650 g de harina
  • 1 chorrito de leche
  • Esencia a gusto

  

Paso a paso

Se bate la mantequilla en un bol, si tenéis varillas o una amasadora, mejor. No vamos ha hacer un bizcochuelo, así que no es necesario batir excesivamente.

 

 

Mientras tanto tamizamos el azúcar. Sugerimos usar un colador grandote porque es lo más práctico y no es algo caro.

 

 

Le añadimos el azúcar tamizado a la manteca y seguimos batiendo para que los dos ingredientes se mezclen bien y su textura sea homogénea.

 

 

Si usas una amasadora, te recomendamos que la tapes con un trapo de cocina, tal como en la foto, para que la cocina no parezca nevada una vez que termines...

 

  

Una vez los ingredientes están bien mezclados, añadimos el huevo ligeramente batido y la esencia o sabor que hayas elegido. En este caso usamos esencia de naranja.

 

 

Este es el momento de cambiar las varillas y trabajar con la de amasar.

Tamizamos la harina, usando también la técnica del colador, y la vamos incorporando gradualmente a nuestra masa. 

Cuando la harina esté perfectamente integrada, como vemos en la foto de abajo.

 

 

 

 

Añadimos la leche para darle elasticidad a la masa.

 

 

 

La volcamos sobre la mesa de trabajo y amasamos con las manos.

  

Lo hacemos hasta conseguir una bola como la que se ve en la foto de abajo.

 

 

La cortamos en cuatro.

 

 

A cada uno de los trozos les damos también forma de bola.

 

 

Una vez tenemos las bolas de masa lista, debemos estirarla para poder cortarla con tranquilidad

Para que no se nos enganche y sea más fácil, sobre todo si lo hacés por primera vez, una buena solución es poner la bola de masa entre dos papeles de horno de los que venden en cualquier supermercado, como podés ver en la foto.

 

 

Recordá que las galletas deben tener el mismo grosor…

En el mercado hay un sinfín de utensilios que facilitan el trabajo, en los locales de Valentino podés encontar varillas niveladoras o palos de amasar con anillos medidores!

 

 

Una vez tenemos estirada la masa, la colocamos en una bandeja grande (normalmente las del horno son perfectas para esto).

  

  

La dejamos reposar en la heladera por lo menos tres horas.

Precalentamos el horno a 180ºC una vez haya la masa estirada se ha enfriado (es muy importante que esté muy fría), podemos empezar a cortarla. Al estar muy fría la masa, saldrá fácilmente de los cortantes.
Las ponemos en la bandeja para horno sobre una base de silicona y las metemos en la parte superior del horno  durante unos 8 minutos o hasta que los bordes empiecen a tomar color (no deben tostarse), esta receta es para tener galletas blanquitas, si les gustan más crocantes, las pueden dejar un minuto más. Tengan en cuenta que el tiempo de cocción varía también según el tamaño de la galleta, las más pequeñitas puede que necesiten 7 minutos y las más grandes puede que 10, vayan mirando el horno para que no se les pasen.
Una vez estén listas, las sacamos del horno y dejamos enfriar 3 minutos sobre la bandeja y las pasamos a una rejilla para que terminen de enfriarse.
¡Ya tenemos nuestras galletas listas para ser decoradas! Las guardamos en una caja metálica para decorarlas (idealmente) pasadas 48 horas.

 

Y voilà! 

  

 Conservación de las galletas

Para facilitar el trabajo, prepare las galletas con anterioridad y, una vez frías, colocarlas en recipientes herméticos de plástico, frascos de vidrio, cajas o latas, para que conserven los aromas y sabores de recién horneadas.

Dentro de los recipientes disponga las calletas en capas, separando las capas con papel manteca.

Para conservar por un tiempo más prolongado, envuelva en papel de aluminio y film transparente y lleve al freezer.

Podemos mantenerlas allí en excelentes condiciones hasta un año.

Retire las cookies del freezer con suficiente entelación para que se descongelen. Una vez descongeladas podrá decorarlas sin problemas.

También podés guardar en el freezer, durante tres meses, la masa preparada de las galletas, envuelta en doble bolsa.

Para conservar en el freezer las cookies cortadas pero no horneadas, colocalas sobre bandejas y, una vez congeladas, pasalas a recipientes plásticos con tapa hermética antes de volverlo al freezer.

 

 

Información y fotos del blog galleteando.org y del libro Cookies de Marcela Capó (Cute Ediciones, 2011).